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El error de Pritzker

Ceramic House, Amateur Architecture Studio
Este artículo intenta ser una reflexión sobre el significado del último premio Pritzker para la actualidad y el futuro de la profesión del la arquitectura. No es fácil de todas formas hablar de la obra de un arquitecto sobre la que casi no existe documentación. Ni siquiera dentro del sitio del premio Pritzker se encuentran las plantas de los edificios, y ni que hablar del resto de la información gráfica que se reduce a unas pocas fotografías muy fragmentarias.
Mediante una exaustiva investigación por la web, pasando por diferentes idiomas, he podido acercarme un poco más a la obra de este arquitecto, que sin dejar de ser interesante, al menos para un estudio y unas publicaciones más detalladas de su trabajo, me parece que no se corresponde con lo que el premio Pritzker significa tanto hacia el interior de la profesión como hacia el exterior, siendo este premio el más difundido en los ámbitos no profesionales, y a consecuencia el que puede tener así mucha influncia en la práctica profesional.
El premio Pritzker, Wang Shu, crisis económica, China y entre todo esto el estado y futuro de la arquitectura.
Con menos de 50 años de edad y unos 15 años realmente activo en la profesión, Wang Shu ha recibido hace unos días el premio Pritzker de Arquitectura, que se considera el más importante galardón d ela arquitectura internacional.
La obra de este arquitecto chino relativamente jóven, que comparte sociedad en su estudio Amateur Architecture Studio con su mujer Lu Wengyu, se inserta en un momento en que la arquitectura actual del Primer Mundo se enfrenta a sus debilidades internas. La crisis económica y el éxodo de los nombres mas relevantes de la arquitectura de occidente hacia los nuevos centros de riqueza mundial nos hablan de una arquitectura que solo se sostiene mediante un excesivo flujo de dinero, y cuyos arquitectos quedan fuera de juego en condiciones de austeridad. ¿Qué nos está diciendo este año el que se considera el premio más importante en el mundo de la arquitectura?
El contexto
La relativa prosperidad del llamado Primer Mundo a consecuencia de las políticas neoliberales impulsadas en las últimas décadas despertó una enorme demanda y oferta de arquitectura. Tanto desde sectores privados como públicos, se incentivó la necesidad de proyectos novedosos y cada vez mas espectaculares con el objeto de agregar atractivo a las empresas y/o ciudades. Mientras las ciudades se convertían en productos de consumo, los arquitectos se transformaban en empresas de márketing casi sin otro objetivo que el de generar el asombro continuo en piruetas geométricas y visuales cada vez más osadas, haciendo finalmente una caricatura de los valores superficiales de la arquitectura y desterrando el discurso teórico y crítico de su obra.
China al mismo tiempo, y con un espectacular crecimiento económico, comenzaba con la urbanización de su territorio una enorme transformación territorial y social. La gran demanda de todo tipo de productosde consumo por parte del próspero Primer Mundo encontró en el país asiático una base en donde apoyarla producción a bajo costo, lo que generó en China una masiva migración del campo a las ciudades, lo quefinalmente se vió traducido en un crecimiento explosivo de los centros urbanos. Un reporte de principios de año calculaba que ya mas del 50% de la población China habita en ciudades, lo que ha significado que en las últimas tres décadas unos 500 millones de personas se han trasladado a regiones urbanas, especialmente las ubicadas en las prósperas áreas costeras. Se espera además que en el 2025 las ciudades chinas alojen a un billón de habitantes.
Hangzhou, China
Hangzhou, China
Amateur Architecture Studio, del premiado Wang Shu y su mujer Lu Wengyu, comenzaba su trabajo en 1998 en Hangzhou una de las ciudades inserta en un de las regiones que más se ha favorecido por el crecimiento económico del país. En esta zona se concentran entre otras la industria médica, informática, electrónica y química. Se producen allí electrodomésticos, maquinaria industrial, autopartes y alimentos que en su 90% se exportan a occidente.
El explosivo crecimiento generó en todo el territorio chino una enorme necesidad de nuevas viviendas comotambién de infraestructuras de todo tipo. En poco tiempo pequeñas ciudades sobrepasarían espectacularmente el millón de habitantes para convertirse en verdaderas metrópolis. Esta situación única exigió una enorme dosis de nuevos espacios y edificios, empujando a los arquitectos locales a una vorágine de producción nunca antes experimentada.
Construcción masiva de viviendas en una ciudad china
En solo unas décadas comenzaríamos, desde occidente, a ver publicadas una cantidad importante de obras que se realizaban en ese país, tanto de arquitectos locales como de las figuras mas importantes de la arquitectura de este lado del mundo. Nada raro cuando la crisis económica del oeste empujaba a los arquitectos a buscar encargos en un país que crecía exponencialmente y de forma constante tanto económica como ediliciamente.
El Pritzker, contradicciones

Tabula rasa. Demolición de los antiguos barrios con el fondo de las nuevas construcciones
Volviendo al Pritzker, a primera vista se presenta una contradicción en el otorgamiento del premio a Shu. El Pritzker es un premio que se supone premia la trayectoria de un arquitecto y en el caso de Wang Shu difícilmente podemos hablar de esto. Este arquitecto ha realizado un puñado de edificios muy disímiles entre sí, lo que es bastante lógico para un arquitecto relativamente joven en las condiciones en que se está dando la arquitectura en China: demolición total de zonas antiguas en las ciudades, diseño espectacular para los edificios públicos, construcción homogénea y masiva de viviendas, falta de experiencia en la mano de obra, falta de tradición en la arquitectura independiente*, necesidad de construir rápido, etc. En este contexto Wang Shu se presenta a sí mismo como un arquitecto que va contra la corriente: él nos habla del valor del pasado, de la tradición, de lo local, de lo artesanal en la construcción, y del carácter abierto, flexible y no profesional de sus proyectos (su estudio se llama Amateur).
Ante esta realidad me cabe la reflexión de que el jurado del Pritzker esta vez entregó un premio a la actitud mas que a la trayectoria, que a la vez se convierte así en un premio castigo a la arquitectura del espectáculo desplegada por los grandes estudios del mundo occidental. Porque no hay dudas de que un Steven Holl o un Toyo Ito (que a pesar de ser japonés participa de la élite internacional “globalizada¨) estaban en mejores condiciones de haberlo recibido, por solo dar dos de los nombres más citados por los medios antes de la definición del premio de este año.
Pritzker lanza así un mensaje a los arquitectos hacia el futuro en vez de premiar la arquitectura realizada dentro de una trayectoria consolidada. Pero ¿es válido este mensaje en la obra de Wang Shu? ¿es coherente su discurso con su arquitectura? ¿se encuentran sus palabras con tanta fuerza en sus edificios?
Biblioteca del Wenzheng College
Si recorremos la obra seleccionada por el jurado Pritzker, nos encontramos con muchas inconsistencias.La Biblioteca del Wenzheng College no presenta novedades y parece más el proyecto de un principiante que el de un arquitecto con Pritzker. Las torres “Vertical Courtyard Apartments”, siendo un proyecto algo mas interesante por su morfológia no pasa de sumar construcción al crecimiento vertical de las ciudades chinas, y por lo poco que puede verse del proyecto no hay nada del discurso rabioso de Shu en su diseño.
Vertical Courtyard Apartments
De allí en adelante, sin embargo, se nota un cambio importante en la obra del arquitecto. Son tres los proyectos que en la corta carrera del Wang Shu coinciden cronológicamente y presentan algunos datos mas interesantes. La Ceramic House, las Five Scattered Houses y el Museo histórico de Ningbo son proyectos que tienen el 2003 como fecha de inicio y los tres se diferencian de forma llamativa con los dos primeros anteriormente nombrados
Las “cinco casas dispersas” son unos pequeños proyectos interesantes que quizás sean los que materializan las dudas y el cambio de rumbo en la arquitectura del estudio de Shu. Son cinco edificios en torno a un lago totalmente disímiles entre sí, y bastante eclécticos. Lo que quizás los une es una especie de búsqueda dentro de la arquitectura tradicional china, que en estos proyectos se combina brutalmente con lo peor de la arquitectura contemporánea, dando como resultado unos edificios un tanto toscos y poco convincentes.
Solo uno de ellos resulta a primera vista un poco mas interesante, el llamado “‘Gallery – one wave and three twists¨ (en la segunda de las fotos) que contiene visiblemente la semilla de sus dos proyectos posteriores mas importantes y mayormente publicados hasta el momento: el Museo histórico de Ningbo y el Campus de Xiangshan. Lamentablemente no hay casi documentación sobre este pequeño pabellón,como para poder emitir una mínima opinión sobre él.
Museo histórico de Ningbo

Museo histórico de Ningbo, China

El Museo Histórico es el proyecto más publicado en torno al premio, aunque poco documentado, y el que pareciera ser que debiera concentrar toda la potencia de este arquitecto y su obra. El edificio, ganado por concurso internacional a mediados de la década pasada, es un enorme bloque rectangular manipulado evidentemente con técnicas de 3D donde destaca el revestimiento de ladrillos y piezas cerámicas que lo recubre casi en su totalidad y que le dan al edificio un aspecto atemporal y de arquitectura informal. El particular revestimiento ha sido realizado con materiales recuperados de las demoliciones que se llevan a cabo de forma masiva en todas las ciudades chinas. Esta parte del edificio presenta al Wang Shu más interesante, el que de alguna forma coincide con su propio discurso, materializando en el exterior del edificio una crítica y un llamado de atención a la Tabula Rasa y la consiguiente virtual desaparición de la ciudad China tradicional para su reemplazo por una arquitectura anodina y homogénea y un urbanismo totalmente ajeno a quienes allí vivían como asñi también para los recién llegados. A la vez Wang Shu va un poco mas lejos y deja a los obreros acomodar libremente los cerámicos en la fachada, haciéndolos partícipes del resultado final estético del edificio, recuperando en teoría, una forma local tradicional y artesanal de construir.
Las imágenes del exterior impresionan. La enorme estructura, a pesar de su geometría contemporánea parece haber sido realizada miles de años atrás. Algunas de las imágenes de los espacios creados dentro del bloque pero todavía en el espacio exterior del edificio acentúan esta visión, presentando perspectivas que parecen salidas de algún pueblo antiguo, con sus paredes bajas y techos oscuros e inclinados solo contradicha por las pocas aberturas visiblemente contemporáneas.
El interior del museo sin embargo es menos convincente, con sus enormes vacíos a dos y tres alturas y una decoración superficial de piezas de madera (o es metal?) en cruz, que delata la falsedad de la masividad exterior poniendo en evidencia que se trata solo de una cáscara vacía. Aquí radica a mi parecer la mayor debilidad del edificio. Mientras que el exterior estalla en texturas y espacios interesantes, tallados en un bloque que se comprende masivo, el interior del edificio presenta una trivialidad de sofisticado centro comercial.
Anti-icónica, anti-sistema, anti-teoría, contradictoria, localista, contrucción espontánea, ilegal, no-arte, tradicionalismo actual, no-importante, inconclusa, son algunos de los adjetivos que utiliza Wang Shu en su discurso para definir la arquitectura de su estudio Amateur Architecture.
Personalmente me parece un discurso demasiado pretencioso para una arquitectura que, sin dejar de ser interesante, no se distancia en mucho de las producciones de los últimos años en donde la búsqueda de la novedad y el efectismo superficial han sido la piedra angular de la profesión.
Una actitud y una pequeña obra

Ceramic House, lamentablemente en estado de ruina en la actualidad
Aplaudo a Wang Shu en su discurso y en su búsqueda. Hace tiempo que estoy de acuerdo con lo que dice. Aplaudo también una de sus obras, que es la que me parece la mas bonita y sincera, y la que contiene, creo, al verdadero Wang Shu: La Ceramic House, diseñada y construida entre el 2003 y el 2006 como parte de una serie de pabellones instalados en el Jinhua Park, a modo de experimento artístico arquitectónico. A diferencia de los demás pabellones, entre los cuales hay uno de Herzog / Demeuron, el edificio de Shu pasa desapercibido por su simpleza. Siendo el proyecto muy poco pretencioso encuentro dentro de este edificio la mejor arquitectura de Wang Shu. La relación con el entorno, el uso de la luz, la sutileza del uso de la pendiente y la referencia a las piedras para tinta chinas, y su delicado colorido formado por placas cerámicas artesanales, hacen de este pequeño pabellón todo un manifiesto de lo que es hacer arquitectura.

El error de Pritzker
Pero, más allá de los aciertos y desaciertos de este arquitecto, me parece un error el haberle hecho entrega del premio Pritzker. Creo que la fatal equivocación está en el mensaje moralista, romántico y mezquino que instala con este premio la organización Pritzker. Moralista porque se basa en un discurso moral y no en una obra arquitectónica, romántico porque prentende revertir la situación de la arquitectura actual mirando al pasado, o revalorizando lo artesanal, cuestiones siempre recurrentes en la arquitectura, pero que son cuestiones que no coinciden con la realidad del mundo, las problemáticas, ni los verdaderos desafíos a los que debería hacer frente la arquitectura contemporánea a nivel local y global; y lo considero mezquino porque con lo anterior parece castigarse la obra arquitectónica de los profesionales que, aunque insertos en el contexto globalizante del los últimos años tienen una trayectoria, han desarrollado trabajo y un pensamiento en torno a la arquitectura mucho mas valioso que el apurado cambio de rumbo de los acontecimientos devenidos entre otras cosas por la crisis económica.
Colofón
El autor de este texto comparte con el premiado Wang Shu su condición de amateur, y por lo tanto este estará seguramente plagado de visiones mejorables y/o completamente erradas. El artículo es una reflexión personal que prentende abrir el camino al debate sobre lo que como profesionales queremos ver y premiar en arquitectura.
No considero de mayor relevancia el premio Pritzker, como ningún otro premio similar, pero soy conciente que muchas veces estos marcan un rumbo, y esta vez el mensaje de Pritzker es claro y puede llegar a sonar fuerte, dentro de la crisis de ideas con que se enfrenta la profesión. Presiento que no tardará mucho en que empecemos a ver aparecer en premios de concursos, publicaciones y obras de nuevos profesionales arquitecturas con fachadas de materiales reciclados, y vanas recuperaciones historicistas, festejando la nueva moral de una profesión que parece no poder salir de su huevo de cristal.

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