#NOalaLSP

La Ley de Servicios Profesionales recorta el sentido de ser arquitecto

Cada vez son más los arquitectos que deciden dar su opinión sobre la difícil situación en la que se encuentra la profesión ahora, aquí os dejamos este artículo escrito por Joaquín Torres en el que muestra su desacuerdo y preocupación por el futuro de la arquitectura si se acaba aprobando la ley.
Visto en: http://www.huffingtonpost.es

“Con la excusa de “generar más competencia y mejorar la competitividad de nuestra economía”, la propuesta de Ley de Servicios Profesionales (LSP) del Ministerio de Economía y Competitividad pretende recortar las competencias y el sentido último de varias profesiones, en especial la del arquitecto.

No es de extrañar el revuelo ni las manifestaciones en contra de la LSP. Según tengo entendido, en la reunión que tuvo lugar día 3 de enero en el Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) se insistió en que se trata únicamente de un borrador, pidiendo paciencia y prudencia; pero lo que es necesario en este caso es más bien coherencia. No todos pueden hacer de todo y un ingeniero no es un arquitecto.

Lo que este borrador plantea es un claro intrusismo profesional, ya que establece que “a partir de 2013 podrán proyectar y dirigir obras de edificios residenciales, culturales, docentes o religiosos, arquitectos o ingenieros con competencias en edificación”. Una actividad que hasta ahora los arquitectos teníamos reservada, bajo la protección de la Ley de Ordenación de la Edificación, y que ahora se abre a los ingenieros en un momento de parón en las obras públicas… Qué casualidad…

En mi opinión, este proyecto de ley se ha escrito desde la mayor insensibilidad y menosprecio hacia la arquitectura, la que es mi pasión y mi vida.

Dicho proyecto de ley defiende que “si un profesional, como un ingeniero, es competente para realizar una edificación, se entiende que será capaz de realizar obras con independencia de su uso”. En este punto debo aclarar que arquitectura y construcción no es lo mismo. Yo no dudo que un ingeniero, que esté capacitado para levantar presas o embalses, esté también capacitado para proyectar la estructura de un centro docente o una vivienda. Es más, estoy convencido de que lo haría tremendamente bien. Pero la arquitectura es mucho más que eso, y uno de los problemas de esta profesión ha sido y sigue siendo la mediocridad. La arquitectura tiene un interés público y debe ir ligada a la belleza, es un patrimonio de todos y para todos que se convierte en numerosas ocasiones en patrimonio artístico, histórico y cultural.

La creación arquitectónica además de funcional debe ser armoniosa, fruto de una formación técnica, artística y humanística. Por eso ingenieros y arquitectos reciben una formación muy diferente y específica, porque no todo se reduce al cálculo de estructuras. Por ello Paisajismo y Sanidad vegetal en cultivos agrícolas, no son la misma asignatura. Afirmar que un ingeniero adquiere los mismos conocimientos que un arquitecto es, simplemente, una barbaridad.

En contra al supuesto afán “liberalizador” de la propuesta, hay que recordar que hoy en día ya existe una competitividad en el mundo de la arquitectura que, sumado al estancamiento de la construcción en nuestro país, conduce a drásticas bajadas de honorarios y subempleo. España cuenta con un elevado número de arquitectos titulados (y con uno de los modelos formativos más prestigiosos y reconocidos a nivel mundial) a los que hay que sumarle los estudiantes. Esto me recuerda al artículo que escribí hace unos meses sobre Los colegios de arquitectos y la razón de estar colegiados, y me reafirmo cuando digo que, hoy en día y visto lo visto, un visado ya no sirve para nada.

Pese a que se trate de un borrador, un boceto de ley que será debatido y no un texto articulado, debemos mantener nuestra posición y exigir al Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España que tome cartas reales en el asunto, pues es quien tiene la responsabilidad de hacer oír la voz de los arquitectos en este proceso.”

 

Escrito por: Joaquín Torres

Un pensamiento en “La Ley de Servicios Profesionales recorta el sentido de ser arquitecto

  1. Hola Joaquín,
    No estoy de acuerdo con todos los aspectos que comentas. Como bien dices, un ingeniero que esté capacitado para levantar estructuras complejas también lo podría hacer de un edificio cualquiera. Creo que dentro de la arquitectura hay muchos niveles y tipos de trabajo que disponen, actualmente y según mi criterio personal, de reservas de actividad obsoletas. Ese ingeniero que mencionas capacitado para calcular una presa, siguiendo tu ejemplo, resulta que no dispone de “competencia” para realizar un simple local comercial. Que otros colectivos de ingenieros tienen competencia para realizar viviendas vinculadas a explotación en el rural, pero si sale de ahí ya no (¿?). Está claro que tu trabajo está a un nivel muy alto (mi felicitación desde aquí), pero no puede basarse ni apoyarse, todo el colectivo de arquitectos, en obras realizadas por arquitectos de prestigio, porque también podríamos hacer lo mismo, y con el mismo criterio, el resto de ingenieros de todas las especialidades y su contribución a la sociedad, a la seguridad y a la habitabilidad (carreteras, puentes, líneas ferroviarias, …). No todas las obras realizadas por arquitectos dejan su sello en el mundo. Tú, como yo, y si me equivoco corrígeme, hemos visto obras de arquitectos que son una auténtica aberración visual, a lo que a veces se les añade aún lo peor, edificios nada funcionales. En tu estudio creo que también dispones de otros técnicos o colaboradores que solucionan, perfeccionan y “visten” tu arquitectura (ingenieros, delineantes, decoradores, …). Aunque la decisión final sea del arquitecto, ya no lo ha hecho él mismo, decidir si me gusta o no me gusta sobre varias propuestas resulta más fácil. Siempre pongo el mismo símil: hay gente que tienen un gusto exquisito para decorar su vivienda y otra que sencillamente carece de él. Lo mismo con la ropa. Así, yo he visto arquitectos/ingenieros (de todas las ramas) que tienen un gusto excelente para sus obras y otros que no, a los que únicamente les interesa la factura y no un trabajo bien hecho. También me indigna la continua alusión a ingenieros de otras ramas, tanto por parte del colectivo de arquitectos como el industriales. Yo soy Ingeniero de Caminos y he tenido el gusto de trabajar y conocer ingenieros agrónomos, agrícolas de la rama de mecanización y construcción (otros no puedo hablar pero seguro que igual), de montes, muy pero que muy competentes, demostrándome su capacidad, superando incluso a los de la rama industrial. Esas ramas injustamente tratadas que menciono, no todas están enfocadas hacia el campo como muchos ignoran, las hay dirigidas hacia la construcción (con materias: estructuras, resistencia de materiales, estructuras metálicas, electrotecnia, máquinas, motores, electrificación, hidráulica, estructuras de contención, …) realizando sus trabajos de manera excelente.
    Además, por otro lado, ¿por qué vamos a limitar la capacidad y competencia (vista desde su definición real, no la colegial) de un ingeniero o arquitecto?. Un ingeniero agrónomo, p.ej, tiene competencia para firmar una bodega, pero un arquitecto también. Si hacemos autocrítica, y cogiendo los mismos fundamentos en que se basan las quejas, ¿qué sabrá un arquitecto de proceso de elaboración del vino, no?. Alguno dirá: “ya, pero eso nada, me cojo un libro, me informo sobre el proceso productivo y las necesidades del cliente, hago unas visitas a algunas bodegas existentes para que me expliquen, y listo”. ¿ Por qué no ese mismo pensamiento hacia su profesión?.
    Lo que quiero decir, ya para terminar, es que soy de la opinión de que cualquier técnico se va haciendo a sí mismo, las normativas cambian para todos (desde el 2006 hasta hoy el cambio ha sido grande) como para alegar mayores conocimientos unos que otros, que dependiendo de los puestos de trabajo que hayas tenido adquieres experiencia, capacidades y aptitudes, y todo eso junto conforma una competencia que no debería estar regulada en ninguna ley. Si un arquitecto sale de la Universidad (todos sabemos cómo salimos, salvo excepciones con el gen innato), comienza a trabajar en un estudio delineando planos durante años, ¿por qué tenemos que medir su capacidad y competencia? ¿por la posesión de un título?. ¿por una ley injusta y obsoleta? ¿por si has estudiado en la pública o en la privada?. ¿por el nombre de una universidad? ¿por haber cursado más años? ¿ por haber dado más materias/créditos de una asignatura?. ¿por la dificultad de la asignatura?.
    Lo mismo con los procedimientos de industria, reservados a los industriales casi en exclusiva, da igual la rama.
    El movimiento se demuestra andando.

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