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Resultados de la encuesta de #NOalaLSP sobre el borrador

¿Quién se imaginaba hace cinco o seis años que la situación laboral en el campo de la arquitectura iba a pasar por momentos tan penosos como el que se está viviendo hoy día?
Es cierto que la burbuja inmobiliaria ya no era un rumor, había explotado y estaba haciendo caer empresas que nadie pensaba que acabarían cerrando tan de repente, pero nadie se podía imaginar que tantísimos españoles (jóvenes sobretodo) no se vieran con más opción que emigrar del país donde fueron formados como arquitectos, precisamente para encontrar trabajo construyendo edificios y casi que de lo que sea.
“Dos, tres… a lo máximo cuatro años” decía el presidente en 2007 que duraría esta recesión económica. Pues bien, esos dos o tres años se han convertido en seis, y con unas perspectivas de futuro que no dan muy buenas esperanzas.
En la actualidad, el mundo de la edificación está prácticamente paralizado, no hay trabajo para todos los arquitectos que hay en España ejerciendo la profesión de una manera tradicional, y que como se ha dicho muchos se han decidido por probar suerte en el resto de Europa, o incluso en Sudamérica.
Sabiendo todo esto, ¿qué razón puede tener un gobierno para sacar un borrador de ley que ahogue todavía más a los profesionales de la arquitectura? ¿Dar trabajo a los ingenieros? ¿Qué trabajo? ¿Acaso se ven ciudades llenas de torres-grúa como en la década pasada? ¿Qué clase de medida barata para salir de la crisis es esta?
Creo que nuestro punto de vista está bastante claro, pero lo que importa es lo que piensa la comunidad de arquitectos de España, por eso se ha llevado a cabo una encuesta sobre el desgraciadamente famoso borrador de Ley de Servicios Profesionales de la cual os ofrecemos los siguientes datos:

encuesta NOalaLSP

Estos son los resultados de la encuesta que se llevó a cabo para valorar el nuevo borrador de la nueva  Ley de Servicios Profesionales. De un total de 267 personas, podemos diferenciar entre 122 personas (46%) que están en estos momentos dentro de los estudios de la profesión, frente a las 145 personas (54%) que ya tienen su título de arquitecto, de los cuales 131 están colegiados. En cuanto a las edades, la mayoría están en un rango de entre 18 y 27 años (52%), por lo que o están cursando los estudios o tienen el título recién obtenido. Entre 28 y 37 años podemos encontrar al 28% de los encuestados, y poco a poco se van diluyendo los porcentajes hasta alcanzar los 69 años. Como podéis ver, se ha intentado abarcar todos los perfiles de afectados por la nueva ley, ya sea en edad como en actividad profesional o académica.
El principal medio de difusión por el que se han enterado del nuevo borrador han sido las redes sociales, con un 61%. A continuación se encuentran los colegios profesionales, con un 19%, y las escuelas de arquitectura, con un 9%. El boca a boca aparece con un 6% y cierran el grupo los medios tradicionales, con un 4% y las asambleas con un 1%. Estos datos reflejan la importancia que tienen en la actualidad los medios informáticos como herramienta de difusión, pero analizando los grupos o personas que difundían la información se puede apreciar que en general, han sido personas aisladas o grupos independientes de arquitectos los que se han preocupado de que el resto estuviera informado.
El borrador ha sido leído totalmente por el 82% de los encuestados, parcialmente por el 13%, mientras que el 5% restante admite no haber leído el texto. No obstante, la difusión ha sido bastante abundante, siendo el 94% de los encuestados los que han difundido la noticia. Los medios de difusión más utilizados han sido las redes sociales y el boca a boca, con un 89% y 85%, respectivamente, mientras que en las asambleas lo ha difundido el 13% de los encuestados. El hecho de que exista un porcentaje tan alto de difusión mediante el boca a boca refleja la preocupación por la situación laboral y de la profesión que se puede dar en el futuro. Los arquitectos en su gran mayoría están concienciados con la situación
En cuanto a las cesiones de las reservas de la actividad abunda la oposición a que se lleven a cabo, sobre todo en lo referente al  proyecto básico (94%). Para el proyecto de ejecución y la dirección de obra hay menos oposición, aunque sigue siendo la gran mayoría (88% y 85%, respectivamente). Hay quienes lo ven conveniente siempre y cuando se realice de forma bidireccional, con un 3% para el proyecto básico, un 6% para el proyecto de ejecución y un 9% para la dirección de obra. Al resto de encuestados les parece correcto que se puedan ceder las competencias, situándose en un 4% en el proyecto básico, un 6% en el proyecto de ejecución y un 7% en la dirección de obra.
Respecto a la valoración personal sobre el contenido del “borrador” de la LSP, la inmensa mayoría de las respuestas siguen un mismo sentido. “Insensato”,  “vergonzoso” e “indignante” son los adjetivos más repetidos. Destaca el desacuerdo con los redactores del borrador en cuanto a la ignorancia de estos últimos al desconocer el papel que representan arquitectos e ingenieros en el ámbito de la edificación. Estas opiniones se apoyan en que un arquitecto recibe una formación académica distinta a la de un ingeniero y, por tanto, no termina de ser coherente el hecho de permitir al ingeniero hacer la tarea del arquitecto, al igual que no lo es que el arquitecto haga la del ingeniero. Quizás, la sociedad y los políticos no saben distinguir entre el trabajo que hacemos unos y el que hacen otros, o simplemente nos ven como ingenieros que hacen dibujos bonitos. Si es así, ¿quién tiene la culpa? Tal vez esto sea un toque de atención por habernos olvidado de que el arquitecto es un profesional al servicio de la sociedad, y no basta con dotarla de edificios y servicios que le sean de utilidad, sino que también deberíamos enseñarles por qué les son útiles, por qué no se puede liberalizar un sector como el de la arquitectura y por qué el trabajo que desempeña un arquitecto no puede ser realizado por ningún otro profesional.
Por otra parte, gran parte de los encuestados opinan que esta ley va a traer consecuencias negativas a la sociedad, tales como el descenso de la calidad de los edificios, y por ende, de la arquitectura o el aumento del desempleo y la dificultad de ejercer en el campo de la edificación debido a la altas competencias que se plantean. Piensan que es una medida desesperada, que aunque pueda tener algún brote positivo a corto plazo, a largo plazo acabaremos pagando las consecuencias en forma de pérdida cultural, pérdida de prestigio de la arquitectura española y caída de la profesión de arquitecto.
En cuanto a las reacciones de los distintos colectivos, podemos encontrar mucha más diversidad de opiniones. Para un gran número de encuestados las reacciones de los distintos colectivos ha sido la correcta. No obstante, también hay una gran parte que opina que la reacción ha sido tardía y que debería haber tenido lugar antes de que saliera el borrador. Además, se pide mayor nivel de difusión ya no sólo dentro de los profesionales de la arquitectura, sino también dentro de una sociedad que ha perdido la noción de lo que significa la palabra arquitecto.
Analizando las reacciones de cada colectivo en concreto, podemos remarcar la inconformidad de parte de los afectados con la reacción del CSCAE, definiéndola como “tardía”, “blanda” e “insuficiente”, aunque también se puede encontrar opiniones que se posicionan a favor de su forma de actuar. Por otra parte, los colectivos CREARQ y SARQ han tenido una reacción más rápida y expansiva, según los encuestados, difundiendo la información a una mayor cantidad de personas.
Por último, los encuestados proponen distintas acciones y medidas. Abundan quienes harían manifestaciones, saliendo a la calle para hacerse oír. Pero también hay quienes proponen dar el salto en los medios de comunicación tales como televisión, radio, prensa y redes sociales para que todo el mundo sepa lo que pasa, arquitectos y no arquitectos. Proponen una unión entre todos los profesionales para concienciar a la sociedad. Hay también propuestas más creativas, como la de actuaciones efímeras en el espacio público para demostrar que la arquitectura no solamente es construcción y estructuras. Los más radicales piensan que una forma directa de actuar sería paralizar todas las obras que se estén llevando a cabo y la realización de huelgas en las escuelas y administraciones.
 Por último, hay quien opina que una buena forma de actuar sería revisando y comparando el plan de estudios y adaptarlo, pudiendo llegar a crear una nueva doble titulación de ingeniería civil y arquitectura.

Esta encuesta ha sido llevada acabo por la plataforma #NOalaLSP con la que colaboramos y os animamos a comentar los resultados tanto en su página de facebook como en los comentarios de este post. Dejamos abierto el debato 😉

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