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“Pepita”, el dibujante de manga Takehiko Inoue homenajea a Antoni Gaudi

“Es Dios quién crea. El hombre no hace más que descubrir” (Gaudí)

“La naturaleza está aquí, al alcance de la mano. El genio consiste, quizás, sencillamente en saber descubrir las “semillas”, que se esconden en ella” (Takehiko Inoue).

Pepita (Planeta DeAgostini) no es sólo un cuaderno de viajes o un libro de ilustraciones. Es una reflexión artística sobre el arte; una búsqueda de las fuentes de inspiración de un genio (Antoni Gaudí) por otro artista genial, el dibujante de Manga (Mangaka)Takehiko Inoue (Slam Dunk, Vagabond)

Todo comenzó en 1992, cuando Takehiko  Inoue vino a Barcelona para ver jugar al Dream Team americano en los Juegos Olímpicos (Su serie Slam Dunk va sobre un equipo de baloncesto). Entonces descubrió La Sagrada familia, que le pareció “estrafalaria”, “molesta”, e incluso “desconcertante”. Pero no se la podía quitar de la cabeza. Así que estudió la obra de Gaudí y su inspiración en la naturaleza y, diecinueve años después (en 2011), viajó a Barcelona para intentar entender el arte y la inspiración de Gaudí, recorriendo los lugares en los que se crió, vivió y desarrolló su obra. Y hablando con la gente que continúa su legado. Una experiencia que ha recogido en este espectacular libro que también incluye un documental de casi una hora sobre el viaje.

Pepita fue el único amor conocido de Gaudí.

Lo primero que nos llama la atención es el título de la obra: Pepita, que tiene un doble significado. Por un lado es una metáfora del arte de Gaudí, que se inspiraba en la naturaleza. Porque “Pepita” sería la semilla, el grano, el germen de donde nace todo. Este libro sería una búsqueda de ese grano que inspiró de la obra de Gaudí.

Y por otra parte, Pepita es el nombre del único amor de Gaudí, una mujer a la que cortejó durante cinco años, esperando a que se divorciara de su primer marido para poder casarse con ella. Cuando por fin se divorcio, al día siguiente Gaudi pidió su mano, pero era tarde; ella ya estaba prometida a otro hombre. Al arquitecto no se le conoce ninguna otra relación después de ese fracaso.

Un viaje físico y espiritual.

Para comprender a Gaudí y su arte, Takeshi visitó los lugares relacionados con Gaudí, empezando por el macizo montañoso de Montserrat, donde el arquitecto realizó varias obras, como el Gabinete de la Virgen. Y donde Takehiko se quedó fascinado por la belleza del lugar: “Las peñas son mis maestros y yo soy su alumno”.

Después paseó por los tres lugares clave en la infancia de Gaudí: Reus, la ciudad donde nació y creció, el taller de su padre en Riudoms (era un artesano que trabajaba el cobre) y la casa de Riudoms donde pasaba los domingos y desarrolló su pasión por la naturaleza.

Y por supuesto, Takeshi ha estudiado algunas de las grandes obras de Gaudí, desde la Finca Güell, la Casa Vicens, la Casa Milá, la Colònia Güell, la Casa Batlló o el Parque Güell.  En todos esto lugares el mangaka realizó fotos, dibujos y bocetos de Gaudí y su familia, y de los elementos de la naturaleza que podían inspirar su arquitectura. Todo esta recogido en este libro apasionante, que es una auténtica obra de arte.

La Sagrada Familia.

Inoue finalizó su viaje en La Sagrada Familia, donde pudo charlar con varios de los artesanos que trabajan actualmente en el Templo y que tienen la difícil misión de continuar con la obra de Gaudí, como Jordi Cusso, encargado de reconstruir las maquetas originales de Gaudí (destrozadas durante la Guerra Civil y que se reconstruyen minuciosamente desde  entonces, ya que los planos se perdieron), o el escultor Bruno Gallart, que graba las palabras (en todos los idiomas del mundo) que adornan las puertas de la Sagrada Familia.

Precisamente uno de los momentos más emocionantes del viaje fue cuando Inoue fueinvitado a escribir una frase, en japonés, en la puerta de la Fachada de la Gloria. La frase que el mangaka dejó para la posteridad fue “Líbranos del mal”.

Las obras de la Catedral siguen a buen ritmo y la intención es acabarla en el año 2026, fecha del centenario de la muerte de Gaudí. Pero Takeshi se pregunta si esa prisa merece la pena, e incluso si tiene sentido si obliga a traicionar el espíritu de Gaudí.

La conclusión de  Takeshi es que la obra de Gaudí volvió a lo esencial: “mostrando una actitud de respeto y humildad frente a la naturaleza”.

“El deseo de progresar es propio de casi todos los humanos… Pero tengo la certeza de que en el momento en que progresamos de verdad, al hacer un paso hacia lo desconocido, el pie de apoyo se arraiga con más firmeza aún en nuestros orígenes, en el redil al que regresaremos algún día”.

Acompañad a uno de los maestros del manga japonés en su viaje a lo desconocido, en su intento de comprender la obra de Gaudí. No os arrepentiréis.

Fuente: http://www.rtve.es

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