Arquitectura y Cine

Colonia Dignidad – Narración cinematográfica en planta y alzado

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Puerta de acceso a Colonia Dignidad en el film (Gallenberger – 2015).

El sábado pasado estuve viendo “Colonia” y quedé en estado de schock. No fue por el guión -gñé- ni por la trama per se, muchos pasados horribles hay en el cine y en la historia como para sorprendernos. Creo que lo que me dejó más para allá que para acá fue la arquitectura de la “Colonia Dignidad” que da nombre al film. Espacios que establecen entre sí una estructura perversa y cuya función es revelada a través de planos e imágenes que pautan la trama. Los planos son especialmente interesantes, los hay a distintas escalas y presentan una información técnica distinta dependiendo del tema en el que se centra el dibujo. Un trabajo de arquitecto en toda regla, de los de la vieja escuela.

Para el que no esté muy al tanto, Colonia Dignidad es un asentamiento fundado en Chile en 1961 por un grupo de alemanes liderados por el exmédico militar de la Wehrmacht Paul Schäfer. El lugar es tristemente famoso por sus antecedentes de abusos a menores, tráfico de armas y colaboración con el régimen de Pinochet. La historia de Lena y Daniel, los protagonistas de “Colonia”, sirve para desarrollar la historia de este lugar, aún polémico hoy en día tras la muerte Schäfer en 2010. Hasta aquí lo poco que voy a hablar de este tema. Lo que me interesa realmente es cómo la arquitectura aparece en la película más allá de su forma material, construyendo la idea de una operación tenebrosa absolutamente planificada. Aviso: este post contiene spoilers menores.

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Alzado de la puerta de acceso en de Colonia Dignidad en la película “Colonia”. Marca el inicio del “día 1” de los protagonistas dentro de la institución (Gallenberger – 2015).

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Alzado de la puerta de acceso a Colonia Dignidad, actualmente llamado “Villa Baviera”. Fuente: mundotkm.com

La misma puerta de entrada a Colonia Dignidad establece un antes y un después demoledor. El acceso que encontramos en la película no es exactamente el mismo que en la realidad. Ha sido modificado muy a propósito, y no sólo como construcción sino también como imagen. La entrada cinematográfica es opaca, impositiva, oclusiva. Constituye además el cierre de un gran perímetro de alambradas eléctricas y puestos de vigilancia, una infraestructura del límite. La sucesión de escenas en las que Lena entra al complejo y a su comunidad tienen un marcado carácter de rito de paso, formalizado a través de arquitecturas/umbral. La puerta, el camino iniciático, el patio principal, la recepción, la oficina y el dormitorio establecen un ritual cuyo significado doméstico ha sido retorcido mediante una lógica social y política tan lejana a nosotros que resulta insultante. Los planos muestran un dispositivo arquitectónico diseñado al milímetro para conseguir dicho efecto. Nada es casual en Colonia Dignidad, todo responde a un objetivo claro y específico.

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Dormitorio femenino. El único cuarto aislado es el de la “caporal”, mujer de avanzada edad que controla y que ordena los trabajos “femeninos” (Gallenberger – 2015).

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El patio central relaciona el edificio principal (izq.) en el que se alcanza a ver la oficina de Paul Schäfer, el hospital (arriba), el dormitorio masculino (arriba dcha.), una esquina de la forja, el garaje, la perrera (abajo dcha.) y el comedor principal (abajo) (Gallenberger – 2015).

En Colonia Dignidad todos los espacios están segregados. Hombres, mujeres y niños viven por separado, en espacios especializados según sus “necesidades” específicas. En este sentido, la experiencia de entrada de David es bien distinta a la de Lena. Mientras que la mujer accede de frente, voluntariamente, para despojarse de objetos y plantar semillas en la tierra, Daniel en cambio entra involuntariamente y emerge desde espacios subterráneos. Al hombre se le atribuye una tarea mecánica, metálica, en un taller pensado como espacio masculino. Este taller, esta forja, es la caja de pandora que contiene el secreto del fuego, prueba concluyente que delata el crimen de Prometeo.

Por otro lado, en Colonia Dignidad tener pene y ser adulto también proporciona acceso privilegiado al salón principal donde Schäfer imparte sus sermones. Las mujeres lo escuchan por megafonía en una sala aislada. El salón principal es la mesa no-redonda presidida por un rey absolutista. En ella se sientan las personas que son dignas de su confianza, intercambiada por lealtad inquebrantable. Lo que en cualquier otro círculo social sería vergonzoso y delictivo, en la sala principal puede llevarse a cabo abiertamente siempre y cuando esté bajo las máximas del líder.

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El taller tiene tres estancias separadas: la forja, con un horno y una banqueta de trabajo, el taller metalistero propiamente dicho, y una pequeña sala oscura dedicada al revelado de fotografías (Gallenberger – 2015).

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La sala principal o “gran salón” está presidido por un sillón elevado sobre una tarima. (Gallenberger – 2015).

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Los niños también tienen su propio edificio de dormitorios, una pieza sencilla con tan sólo tres habitaciones: hall de entrada, cuarto con literas y sala de duchas. Las duchas ocupan una superficie equivalente a 2/3 del dormitorio (Gallenberger – 2015).

Un recinto tan cerrado y controlado cómo este, en el cine sólo puede llevar a un objetivo: la huida. Desde el momento en que los personajes acceden al lugar, nosotros como espectadores sólo podemos pensar en cúal será su sistema para escapar. ¿Dónde estará la falla de esta maquinaria arquitectónica? Como en los grandes clásicos del siglo XX, los personajes exploran cada posibilidad bajo la amenaza de ser descubiertos. En este caso dicha amenaza está representada por la torre vigía y sobre todo por la perrera, una sucesión de jaulas con bestias fieras que ladran a poco que alguien se acerque. En Colonia Dignidad escuchar un ladrido es sinónimo de problemas, y por eso este espacio se merece su propio plano arquitectónico.

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La torre, la perrera y el garaje ya aparecían en el plano del día 9, pero en el día 131 reciben un tratamiento más detallado (Gallenberger – 2015).

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Plano de situación que muestra la ubicación de Colonia Dignidad. El conjunto está rodeado por una alambrada circular más un perímetro exterior. (Gallenberger – 2015).

Por último aparece el plano territorial, en orden inverso a la práctica de ir de lo general a lo particular. Una vez fuera de la prisión, todo preso se encuentra ante la incertidumbre del afuera. A menos que seamos genios estrategas como Andy Dufresne en “The Shawshank Redemption” (Cadena perpetua), no creo que fuéramos capaces de pensar en otra cosa que no sea correr. Pero correr, ¿a dónde? La inmensidad del territorio deviene en un mensaje aterrorizante. Como fugitivos sólo deseamos eso, fugarnos, escapar lo más lejos posible, huir a casa.

Estas son las sensaciones que me quedaron tras ver Colonia y revisar sus planos. Me sorprendió que un recurso tan técnico y difícil de entender se haya utilizado en una película comercial, pero sin duda constituye un recurso potente. Sus dibujos me recordaron a los que ya había podido ver de Auschwitz, un espacio reclusivo más conocido, más célebre y más traumático.

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Esquema de los crematorios de Auschwitz según la narración de Vladek Spiegelman, superviviente del campo de concentración. Maus, Art Spiegelman – 1991.

Cuando me planteé escribir este post tuve claro desde un principio que mi opinión personal sobre los sucesos de Colonia Dignidad sobraban, que lo importante realmente eran los dibujos y su mensaje, pero lo que no me esperaba fue mi sorpresa al buscar planos de Auschwitz para el cierre de mi texto. Resulta que hay historiadores de la Segunda Guerra Mundial que se consideran como “negacionistas”, es decir, que buscan criticar con pruebas científicas el relato oficial sobre el tercer Reich que todos conocemos. Este es el caso del francés Robert Faurisson, el cual fundamentó su teoría en un plano de los crematorios del campo de concentración. Según él, los planos que encontró niegan la posibilidad de que junto a los crematorios existieran cámaras de gas para la ejecución masiva de presos judíos. Sus afirmaciones en los 70 produjeron tal polémica que le costaron el puesto académico y varios procesos judiciales.

Moraleja:
Ojito con lo que leéis en los planos. Su grado de realidad o ficción os puede llevar a la cárcel.

VHVP p. 320
Plano utilizado como soporte de las teóricas de Faurisson. Fuente: robertfaurisson.blogspot.com

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